Nº1 - Rezar con la Sagrada escritura ¿Cuánto amamos la Biblia?En los comienzos de la Evangelización de América, fray Juan de Zumárraga, primer obispo de México (1528-1548), el primero que vio la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe milagrosamente estampada en la tilma del indiecito Juan Diego, deseaba que todos los naturales pudiesen leer la Biblia en sus propias lenguas. “No apruebo la opinión, decía, de los que dicen que los idiotas [las personas que carecen de instrucción] no [deben leer] las divinas letras en la lengua que el vulgo usa, porque Jesucristo lo que quiere es que sus secretos muy largamente se divulguen. Y así desearía yo, por cierto, que cual¬quier mujercilla leyese el Evangelio y las Epístolas de san Pablo. Y aún más digo, que pluguiese a Dios que estuviesen traducidas en todas las lenguas del mundo, para que no solamente las leyesen los indios, sino también otras naciones bárbaras [puedan] leer y conocer, porque no hay duda que el primer escalón para la cristiandad es conocerla en alguna manera”1.
¡Quiere Jesús que sus secretos largamente se divulguen!
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